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Ingrid Betancourt, la rehén "estrella" de las FARC | Ingrid Betancourt, la rehén "estrella" de las FARC |
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| domingo, 06 de abril de 2008 | |
Un rumor, ya trasformado en noticia por la declaraciones irrefutables de su hijo, exaspera. Ingrid Betancourt se haya en un gravísimo estado de salud. Hasta podría haber fallecido. Por Adolfo Rocha.
![]() Las declaraciones de su ex esposo, el diplomático francés Fabrice Delloye referidas a la repentina vocación negociadora del presidente Álvaro Uribe, sumadas el envío de un avión médico a la Guyana Francesa por parte del gobierno francés, no autorizan al optimismo. En este punto cabe recordar que la última escalada del conflicto colombiano comenzó a mediados del 2007, cuando el nuevo presidente francés Nicolás Sarkozy avanzó en la iniciativa de obtener la liberación de Ingrid Betancourt, ciudadana franco colombiana y candidata presidencial secuestrada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desde hace 6 años. Sarkozy encontró un interlocutor privilegiado en Hugo Chávez, presidente de Venezuela, de buen diálogo con la guerrilla colombiana y con vocación demostrada en la escena internacional. Paradójicamente, la administración del presidente colombiano Álvaro Uribe nunca se mostró muy entusiasmada por la idea de obtener una liberación negociada de Betancourt y otros cientos de rehenes de las FARC. Es que la popularidad de Uribe y sus éxitos electorales se sostienen en una opción exclusivamente militar para terminar con las fuerzas insurgentes en el campo. Aclaremos que con las que profesan un pensamiento de izquierda bastante arcaico. No es tan así con los paramilitares de extrema derecha, agrupados en las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), a quienes se les ofreció un generoso proceso de alivio en las penas y amnistías si decidían deponer las armas. Pero la política "dura" de Uribe hacia las FARC también se enmarca en una estrecha relación que el mandatario estableció con George W. Bush (jr.), que le ha valido un continuo flujo de dinero por parte de los Estados Unidos, y también la firma de un tratado de Libre Comercio, bloqueado hoy por la mayoría Demócrata en el congreso, que le exige a Uribe explicaciones por los informes que reportan graves violaciones a los Derechos Humanos. En verdad las fuerzas de seguridad colombianas llevan adelante todas las tácticas de contrainsurgencia conocidas y aplicadas por el ejército de los Estados Unidos en Vietnam, y por el ejército Ruso en Afganistán o Chechenia. A esto se le suman idénticas prácticas por los paramilitares de las AUC, y el empleo del "terror revolucionario" sobre la población campesina que aplican las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), otra de las fuerzas insurgentes que operan en territorio colombiano. De allí que Colombia sea uno de los países del mundo que concentra entre 2 y 3 millones de desplazados, en su mayoría campesinos e indígenas que huyen de la guerra y las prácticas terroristas del estado y los grupos beligerantes. Son incontables las denuncias documentadas por organismos de Derechos Humanos, incluyendo representaciones de las Naciones Unidas, sobre desaparición forzada de personas y ejecuciones extrajudiciales, muchas de ellas masivas, particularmente a manos del Ejército y los paramilitares. Buena parte de eses colombianos en fuga lo hacen atravesando la frontera con Ecuador. La zona del territorio ecuatoriano donde se encontraba el campamento de las FARC atacado por el ejército colombiano y que se cobró la vida de, entre otros, el comandante Raúl Reyes, segundo en la línea de mando de la guerrilla e interlocutor en las negociaciones por la liberación de los rehenes, es una frontera cruzada a diario por cientos de colombianos pobres que buscan refugio en Ecuador, y de los cuales las Naciones Unidas y los ecuatorianos se vienen haciendo cargo desde hace años. Todo el incidente diplomático generado entre ese país y Colombia, incluidas las amenazas de guerra con Venezuela y las secuelas diplomático mediáticas por todos conocidas, ocultan este escenario de millones de víctimas silenciosas en esta larguísima guerra civil que se libra en el campo colombiano y que reconoce sus orígenes en las primeras guerrillas liberales que se formaron tras asesinato del líder progresista y candidato a presidente por el Partido Liberal Carlos Eliécer Gaitán, hace algo más de 60 años. La estrategia anticomunista estadounidense durante la Guerra Fría y la influencia de la Revolución Cubana llevaron a una gradual internacionalización del conflicto interno. El cultivo de coca y la producción y exportación de cocaína, actividad ilegal que constituye uno de los pilares de la economía colombiana, terminaron de complejizar el escenario, aportándole un grado aún mayor de irracionalidad y violencia, ya que una de las razones (no confesas) de la despiadada lucha entre el Ejército, las FARC y las AUC por el control de algunos territorios es obtener la recaudación de un porcentaje de las ganancias del narcotráfico, el que sirve para amasar fortunas personales, financiar carreras políticas y también grupos armados. La iniciativa humanitaria de Sarkozy desencadenó una escalada inesperada de conflictos entre estados sudamericanos. La presión francesa y las gestiones encabezadas por Brasil, Argentina y Chile lograron la liberación de algunos rehenes. Pero la actitud de boicot asumida por el gobierno de Uribe culminó en el incidente con Ecuador, que obligó a una reunión de la OEA y al intercambio de ideas e iniciativas entre las cancillerías latinoamericanas para encapsular el conflicto, y sacarlo, literalmente, de las manos de los Estados Unidos y su estrategia de Guerra Global contra el Terrorismo. Una de las secuelas políticas más directas es el planteo brasileño de crear una Organización de Defensa Sudamericana, en el marco de las aspiraciones de esa verdadera potencia regional en pos de ocupar un sillón permanente en el Consejo de Seguridad de unas Naciones Unidas renovadas. Lo que se nota es un aire de mayor autonomía en los gobiernos latinoamericanos, aún en los más afines en términos ideológicos y económicos a los Estados Unidos, como el caso de México. Excepción hecha, claro, de Uribe, el único presidente que reporta directo a la Casa Blanca. Quizás un síntoma de que la crisis económica y el pantano en la guerra iraquí están limando vertiginosamente la hegemonía norteamericana en la región, y en el mundo. Mientras tanto, Ingrid Betancourt todavía agoniza en la selva colombiana. |
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