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La doble vida de Alejandra
Por Victoria Verlichak
La obra de Alejandra Seeber confirma la posibilidad y la vitalidad de la pintura en tiempos en que su presunto fin viene siendo rutinariamente anunciado. Porque, más allá de sus pinturas sobre tela o pared, todo lo que hace la artista se halla claramente asociado con la pintura, aun cuando esté trabajando digitalmente o con cerámicas que se ofrecen en las baratas tiendas de “todo por dos pesos”.
Descentradas y paradójicas, en un estilo inclasificable pero con elementos que agudizan cierto expresionismo y el sentido de lo absurdo, las aparentemente modestas escenas que Seeber describe transcurren entre el supuesto descuido y el detalle obsesivo, entre la ternura y la perplejidad. Por eso sus complejas pinturas tienen algo caricaturesco, pero también algo muy serio. Las imágenes aparecen engañosamente alegres, pero resultan de una intrigante gravedad. ¿O es al revés? Aparecen engañosamente graves, pero resultan de una intrigante alegría.
La mayoría de los trabajos presentados, concluidos al calor hirviente del verano septentrional, parecen reflejar interiores de viviendas convulsionadas. Lejos de la hipotética tranquilidad de lo “interior”, las imágenes parecieran confirmar la perturbadora realidad de lo “exterior”, debilitando la frontera entre los espacios privados y los públicos.
Esta confusión entre los bordes es exasperada por la artista en su propuesta, que –al menos en una serie de pinturas– duplica el centro de atracción y exacerba los contrastes. Así, en una misma tela, los bordes blandos de los muebles de una imagen ¿confrontan o dialogan? con los ángulos rectos de las geometrías de la otra estampa, que se halla apenas separada por unos centímetros; igualmente, el estilo imperio compite con el rústico de la ilustración vecina. ¿Será que sus cuadros dobles recrean el tironeo que la artista siente entre su actual vida nómada en los Estados Unidos y los afectos y costumbres que dejó en la Argentina? ¿O es que la artista crece a la luz de la contradicción y su obra se regocija en el contrasentido?
Con perspectivas subvertidas o con imágenes superpuestas, los paisajes de interiores carentes de figuras humanas y las esculturas que Seeber construye a partir de objetos cotidianos pueden ser vistos sólo parcialmente, obligando al observador a completarlos en su mente. Pareciera que en estas pinturas y objetos casi todo es fragmento o palimpsesto. Como si las imágenes estuvieran repletas de huellas de vidas anteriores que, habiendo caído en un irremisible deterioro, fueron rescatadas por la artista, que no abandona un aparente optimismo en medio de la inestabilidad espacial que conjuga. ¿O la inestabilidad visual que transmiten sus pinturas apunta a la realidad circundante?
Aunque Seeber vive en Brooklyn, adonde llegó hace tres años de visita y se fue quedando, sabe muy bien qué la rodea tanto en su vecindario –desde donde asistió al atentado de las Torres Gemelas el 11/9– como en su Buenos Aires querido. Mientras se hallaba terminando las piezas para esta exposición en la apacible y hopperiana Providence, Alejandra contribuyó a interpretar los nombres de los actores políticos y sociales y a traducir las expresiones de los ciudadanos de la Argentina para un amigo que, junto a su estudio, editaba un documental filmado sobre los sucesos del 19 y 20/12 en la irascible y cascoteada porteña ciudad natal.
Entre el sonido de escraches y cacerolazos y la tranquilidad de los tiempos que impone el uso del óleo, la artista prosiguió con los “tratos” a los que somete a la pintura. “Son cosas que les hago a las pinturas. Son pequeños ataques, casi para defenderlas del gran ataque que padecen. El capitoné, por ejemplo, es uno de mis ataques, contraataques, a la pintura. De alguna manera el gran ataque a la pintura de los últimos tiempos fue volverse decorativa. Creo que, en los tiempos que corren, en donde vivimos llenos de sensaciones extremas, casi todo se volvió decorativo. Pienso que la realidad transcurre con ‘fondos’ detrás. Sí, tal como está dado en la pintura”, señala Seeber.
De este modo, su experimentación con la pintura es múltiple y siempre distinta. Las telas con manchas que aluden a la pintura dentro de la pintura; la representación de paredes descascaradas, agujereadas, acolchadas, rellenadas, y de empapelados desgarrados con motivos infantiles, que incluyen elefantes blancos -el emblema del gobernarte Partido Republicano de los Estados Unidos-; los retratos cortados en tiras y
vueltos a “tejer” (con la ayuda de su amiga Elyse); el soporte desflecado o roto y remendado; los objetos destrozados y vueltos a arreglar; conforman una desconcertante pero provocadora mezcla. ¿Son trabajos que aparecen trasuntando una violencia que es disimulada tras vibrantes acciones y colores? ¿Los cambios dramáticos son el reflejo de una pintura altamente emotiva? ¿Es que los escenarios incongruentes, los armados y desarmados, los parches, son el triunfo de la deseada reconciliación de lo irreconciliable, de la suma de la diversidad antes que de la discriminación? Pareciera que sí, pero es difícil asegurarlo porque esta pintura repleta de energía está lejos de ser discursiva.
CURRICULUM
Alejandra Seeber es argentina, vive y trabaja en Buenos Aires y Nueva York.
ESTUDIOS
2000 - Skowhegan School of Painting and Sculpture. ueva York, USA.
1998-1997 - Tercera edición del Programa para artistas Jóvenes, dirigido por Guillermo Kuitca. Buenos Aires, Argentina.
1996 -1995 - Teatro, taller de teatro para artistas no actores, dirigido por Viviana Tellas. Buenos Aires, Argentina.
1995-1994 - Beca de la Fundación Proa, dirigida por Guillermo Kuitca. Buenos Aires, Argentina.
1991-1987 - Profesorado Nacional de Bellas Artes, Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. Buenos Aires, Argentina.
1990-1988 - Taller de pintura de Elsa Soibelman. Buenos Aires, Argentina.
1985-1984 - Taller de pintura de Miguel Dávila. Buenos Aires, Argentina.
En su formación la artista considera importante haber trabajado en otras disciplinas del arte, como asistente de dirección de teatro, ópera, vestuario. Diseñó las telas de una colección de indumentaria y realizó diversos seminarios de capacitación de diferentes programas como el Photoshop y Adobe Illustrator.
MUESTRAS INDIVIDUALES
2001 - “This Room (Painting as a Second Language), Parlour Projects. Nueva York, USA.
2000 - “Seberhood”, Galería Diana Lowenstein. Buenos Aires, Argentina (catálgo).
1999 - “Serendipia”, Gallerie de l’Alliance Française. Buenos Aires, Argentina (catálogo).
1997 - Instituto de Cooperación Iberoamericana (I.C.I.). Buenos Aires, Argentina. Curadora: Laura Buccellato.
- Galería Gara. Buenos Aires, Argentina.
1996 - Centro Cultural Ricardo Rojas. Buenos Aires, Argentina. Curador: Jorge Gumier Maier.
1993 - Alejandra Seeber-Richard Etkin, Espacio Giesso. Buenos Aires, Argentina.
1991 - “Líndisima Amapola”, Espacio Giesso. Buenos Aires, Argentina.
PRINCIPALES MUESTRAS COLECTIVAS
2001 - “Inn”, Galería Dabbah-Torrejón. Buenos Aires, Argentina.
2001-2000 - Trastienda, Galería Dabbah-Torrejón. Buenos Aires, Argentina.
2000 - Feria de Arte Arco, Galería Diana Lowenstein. Madrid, España.
- Galería de Arte Diana Lowenstein. Miami, USA.
- “Collector’s Pick”, Galería Exit Art. Nueva York, USA.
- “Snapshots”, Contemporary Art Museum of Baltimore, USA (catálogo en CD-Rom).
- Premio Prodaltec de Arte Digital, Museo Nacional de Bellas Artes. Buenos Aires, Argentina.
- “Architecture and Memory”, Rubin-Greenberg-Van Doren Fine Art Gallery. Nueva York, USA.
1999 - Art Bassel, Galería Diana Lowenstein. Bassel, Suiza.
- “Pinto y coso”, (diseño y pintura de telas para el desfile realizado por Andrés Baño), Fundación Proa. Buenos Aires, Argentina.
1998 - Premio Villa de Madrid. Madrid, España.
- Siglo XXI - Festival de Artes Electrónicas, Centro Cultural Recoleta. Buenos Aires, Argentina.
- Sopa (muestra colectiva con niñas pintoras de 4, 5 y 6 años de edad, curada por la artista), Centro Cultural Borges. Buenos Aires, Argentina (catálogo).
1997 - Premio Braque. Buenos Aires, Argentina.
- Premio Prodaltec de Arte Digital, Museo Nacional de Bellas Artes. Buenos Aires, Argentina.
1996 - Salón Avon de la Mujer. Buenos Aires, Argentina.
1993 - Kit Kat Club, Instalación.
1991 - “Fotos y cuadros” (Biagini-Seeber), Espacio Giesso. Buenos Aires, Argentina (catálogo).
1989 - Hebraica Argentina. Buenos Aires, Argentina.
- Primera Bienal de Arte Joven, Palais de Glace. Buenos Aires, Argentina.
DISTINCIONES
2000 - Mención de honor, Premio Prodaltec de Arte Digital, Museo Nacional de Bellas Artes. Buenos Aires, Argentina.
1997 - Premio Braque, premio por invitación. Buenos Aires, Argentina. |