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Nació en 1979 en Costa Rica de madre argentina y padre costarricense, desde temprano tuvo inclinaciones por las actividades manuales. Pasa con su familia 3 años en el sur de Francia, donde realiza un curso de artes para adolescentes y tiene la posibilidad de conocer algunos museos de pintura, entre los cuales el de Toulouse-Lautrec en Albi, la marca profundamente a sus doce años. Sus trazos, colores fuertes y vibrantes le generan la decisión de ser pintora.
De regreso a Costa Rica, a los catorce años empieza a trabajar en el taller de pintura del artista argentino Eduardo Barracosa, donde se inicia desde entonces y hasta la actualidad en el quehacer del dibujo y la pintura especialmente.
Mientras terminaba su secundaria, y continúa pintando, decide entrar a la carrera de antropología, interesada por la realidad social de su país, así como en las posibilidades conceptuales, que estos estudios brindan. Se interesa igualmente por realizar pequeños trabajos casaeros en video, para complementar sus investigaciones en la universidad, pensando que existe un futuro rico en este campo.
Aún así la pintura es lo que más la reconforta como experiencia cretiva y de reflexión plástica. Pues en su concepto el proceso de creación está basado en arduo trabajo y lucha con los propios prejuicios sobre el color, las formas, los espacios. Donde no se busca un estilo, sino un continuo cambio y romper con los propios esquemas que a veces nos tratan de contentar con lo logrado.
Su trabajo está centrado en la búsqueda de espacios, lineas expresivas, colores diversos, manchas, en el papel con la tiza pastel, o en la tela con el acrílico. No pretende incursionar en otros medios, pues el reto del espacio vacío es ya de por si uno en sí mismo. Cree en las técnicas tradicionales, para lograr expresar y comunicar por medio de las sutilezas de quien se expresa en el rectángulo del papel o la tela.
Confirma su pasión por la pintura con tan solo pensar en artístas plásticos que la deslumbran, como Guayasamín, Rufino Tamayo, De Siszlo, Rembrandt, Picasso, Braque, Toulouse Lautrec, Bonnard, Tapies, Klee, Miró, por nombrar los que más aprecia.
Cree en lo humano, en su representación, así como en todo lo que pueda abstraerse de esta, y no se agotarán nunca los recursos para hablar o expresar plásticamente algún aspecto de lo universal de lo humano, así como de lo particular de lo regional. |