Toda selección es subjetiva y, por lo tanto, opinable. Asumidas tanto la subjetividad como su consecuente arbitrariedad, aquí va la enumeración y el elogio de 10 films superlativos estrenados durante el 2006:
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Martin Scorsese
Brockeback Mountain -Secreto en la montaña- (Ang Lee):
con la exquisitez formal que lo caracteriza, Ang Lee lleva al cine un árido y desgarrado relato de Annie Proulx en que se narra la historia de dos cowboys que se enamoran en un tiempo y en un lugar en que un vínculo como éste resulta tan impensable como imposible. El tema está abordado sin afectación y en forma tan sobria como profunda. Las formidables actuaciones de Heath Ledger y Jake Gyllenhaal, la magnífica fotografía de Rodrigo Prieto y la notable música de Gustavo Santaolalla transforman este film en una imprevisible joya del género melodrama romántico. Coincido con el título de una reseña norteamericana de la película: New American Classic Love Story
- Don’t come knocking -La búsqueda- (Wim Wenders): La historia es la de Howard Spence, un actor de westerns en decadencia que, tras un fallido intento de suicidio, abandona el set de filmaciòn en pleno rodaje, en una tentativa de dejar atràs su vieja personalidad y buscar un sentido a su vacìa existencia. La película se convierte en una hiperclimática road movie en la que el descubrimiento de un hijo desconocido permitirá el acceso a temas universales como las “crisis de crecimiento” pasibles de ser vividas a cualquier edad, la orfandad y sus consecuencias. Cito mi propia comentario de este film para Trovarelamerica :” la conjunciòn de talentos como los de Wim Wenders, Sam Sheppard (en su doble condiciòn de guionista y actor protagònico), Jessica Lange, Eva Marie Saint, Tim Roth difícilmente pueda dar como resultado màs que la excelencia.”
- Caché -Escondido- (Michael Haneke): en la misma línea densa y desasosegante de sus últimos films, el austríaco vuelve a mezclar el buceo psicológico de personajes y el trasfondo de aguda crítica social en un muy atípico thriller. El clima perturbador va in crescendo hasta llegar a un final abierto y desconcertante que deja a los espectadores en auténtica paroxis. Un film descollante por su carácter experimental tanto en cuanto a su género como a su estructura narrativa.
- Lord of War -El señor de la guerra- (Andrew Niccol): Niccol vuelve a sobresalir en su doble condición de guionista y director de un relato en el que intriga, ironía y denuncia implacable se alternan en aceitadísimo equilibrio. Niccol aborda el más duro de los temas que tratara hasta el momento: el tráfico internacional de armas y su complejo entramado sociopolítico. De la mano de muy eficaz Nicolas Cage en el rol protagónico de Yuri Orlov, un antihéroe cínico y carismático al mismo tiempo, Niccol desnuda una escalofriante realidad en que miseria, poder y corrupción resultan inseparables. “El Señor de la guerra” demuestra que el entretenimiento y la denuncia demoledora, aunque muy raras veces, pueden conciliarse.
- De battre mon coeur ç’est arrété -El latido de mi corazón- (Jacques Audiard) : concebida como remake de la norteamericana “Fingers” (James Toback, 1978) la película francesa alcanza niveles de intensidad inusitados y reúne un dinamismo inusualmente desplegado por el cine francés con la excelencia en la construcción de un personaje central poderosísimo e inolvidable, Thomas Seyr (extraordinariamente interpretado por Romain Duris), un joven que reúne la insutada doble condición de mafioso de baja monta y pianista. El film de Audiard alterna la extrema violencia (tanto real como psicológica) con oasis de calma y delicadeza, en un espejo perfecto de la atormentada naturaleza interior del protagonista. Un pináculo del cine francés que lo aleja radicalmente del habitual prejuicio de morosidad y lentitud.
- Paradise Now (Hany Abu-Assad): “Paraíso ahora” narra la historia de Said y Khaled, dos inseparables amigos que comparten su trabajo en un taller mecánico. En medio de un día aparentemente ordinario, un activista palestino, les comunica que han sido elegidos para llevar a cabo un atentado que tendrá lugar al día siguiente en Tel-Aviv. Los jóvenes aceptan la misión, que lejos de ser mostrada como resultado de una convicción heroica, es asumida por ellos con la resignación propia de aquel que parece no encontrar alternativas. Paraíso ahora se constituye en un ejemplo de sobriedad y rigor ideológico no sólo por la exhibición del horror y disparidad de las condiciones en que la guerra palestino-israelí se desarrolla, sino fundamentalmente por la sutil pero inocultable carga de contenidos autocríticos que despliega. Un film que deja al espectador, literalmente, “paralizado”:
- Transamerica: el tema de la transexualidad por primera vez abordado en una película independiente en cuanto a su producción pero “comercial” en cuanto a su estilo y estructura. Alejada por completo del estereotipo o del grotesco, aunque no sin humor (y con marcada humanidad y ternura) Felicity Huffmann interpreta un rol actoralmente antológico, pleno de interioridad y matices. El título del film da cuenta de sus contenidos esenciales: una transexual en ciernes atraviesa América de costa a costa, con el objeto de intentar ver qué hacer con un hijo de 17 años que acaba de “irrumpir” en su vida y que puede hacer peligrar su anhelada e inminente operación de cambio de sexo. El viaje llevará a zonas internas insospechadas que harán descubrir a ambos personajes las ventajas de trascender los cerrados límites del mundo personal y sus intereses. El viaje exterior permite el retrato de la América Profunda, en un par de escenas inolvidables.
- Little Miss Sunshine: la tercera road movie destacada en este ranking (2006: ¿el año de las road movies?). Este género siempre implica un doble viaje de los personajes: el primero se lleva a cabo a través del espacio exterior, el segundo (y el más importante de los dos) es el viaje por el interior de su propia alma, una travesía de transformación. En Little Miss Sunshine este doble viaje no es individual, sino colectivo: es toda una familia la que viaja a través de Estados Unidos hacia un concurso de belleza infantil que resultará digno de Fellini. Pero el verdadero viaje es el que va de la inicial desintegración e incomunicación a la solidaridad y el amor recuperados (¿redescubiertos?). Todos y cada uno de los personajes son memorables (tanto a partir del guión como de las actuaciones unánimemente excelentes): criaturas frágiles y entrañables que emocionan al espectador y a través de cuyas crisis se filtra una visión profundamente crítica del sistema americano y sus valores de base.
- Vers le Sud- Bienvenidas al Paraíso-(Laurent Cantet): el director francés vuelve a alternar en “Vers le Sud” sus materias primas favoritas : personajes psíquica y afectivamente en crisis respecto de la norma y el profundo cuestionamiento de la norma misma. El tema será el turismo sexual, inseparable del “turismo del amor” (según palabras del propio Cantet). Lo novedoso e inquietante es que quienes intentan obtener sexo o amor a cambio de dinero son mujeres. El realizador francés se mueve en niveles de sutileza y ambigüedad admirables: el film ha sido leído como misógino por un@s y como feminista por otr@s. El trasfondo político indisociable de estas mujeres y de sus jóvenes y desposeídos objetos/sujetos de deseo termina de dar relieve a esta “perla ideológica” del 2006, enaltecida por la actuación protagónica de la eternamente irresistible Charlotte Rampling.
- The Deported -Los infiltrados- (Martin Scorsese): Scorsese, nuevamente en su esplendor, para felicidad de su innumerable hueste de admiradores (que integra con entusiasmo el que suscribe). Sin dudas: la mejor película del genial italo-americano desde la memorable Casino. En Los infiltrados Scorsese se mueve en con la comodidad absoluta de que quien domina por completo los códigos desde los que enuncia: el mundo de la mafia y el de la policía (prácticamente uno y el mismo), soberbios y torturados personajes solidamente interpretados por un reparto de lujo (Di Caprio vuelve a demostrar que es mucho más que “una cara bonita”). Y la magia de Scorcese y su grupo de colaboradores de siempre, elevada a la enésima potencia: cámara, fotografía, montaje, ritmo narrativo que hacen que el espectador agradezca y celebre la existencia de un arte llamado CINE (así como está escrito: con mayúsculas).
Willie Méndez