A propósito de “Kill Bill”, reportaje a Quentin Tarantino publicado en noviembre de 2003 Revista Ugo. Una entrevista de Sean Chavel.

Kill Bill
Durante seis años se ha especulado mucho sobre el supuesto “bloqueo creativo” de Tarantino. 25 países ya han podido comprobar que la espera no ha sido en balde. Con Kill Bill –dividido en dos partes–, el autor de Pulp Fiction ha sorprendido a la crítica y al público mundial con su extremada violencia y su trascendencia cinematográfica. Spaguetti western, animación, artes marciales… todos los géneros caben en una historia sobre el honor y la venganza. En esta entrevista publicada por “UGO”, Quentin Tarantino revela las claves de Kill Bill y deja claro por qué es el cineasta más carismático del cine actual.
Según el consenso de los periodistas, el principal problema de entrevistar al director Quentin Tarantino es asegurarse de eliminar las numerosas palabras obscenas que emplea en sus declaraciones. Sus actores son conscientes de ello, y aseguran que no hay nada que hacer al respecto. “Al principio intimida mucho con el lenguaje que usa, pero luego te das cuenta de que es su forma natural de hablar”, dice la actriz Vivica Fox. La conversación de Tarantino se apoya en la blasfemia, pero su pasión por el placer de hacer películas no ha mermado ni un ápice desde que dirigió su deslumbrante ópera prima Reservoir Dogs (1991). Es posible que con los años haya aprendido a controlarse en sus relaciones con la prensa, porque en esta entrevista sobre Kill Bill sólo ha echado mano en una ocasión de la palabra prohibida.
–¿La necesidad de fragmentar la película en dos partes ha modificado su estructura dramática?
–Sí, supongo que sí, en realidad, al contrario que la película convencional, esta primera parte es únicamente diversión, acción sin descanso, pura fascinación por el cine dentro del cine, mientras que la segunda parte será más profunda y explorará en la psique de los personajes. Así que, en cierto sentido, creo que la respuesta es sí.
–La violencia no suele emplearse como vehículo exclusivo para contar historias. ¿Por qué es algo tan importante para usted?
–Bueno… es uno de esos aspectos en los que tienes algo más de licencia cuando cuentas una historia tan básica como una venganza. Tampoco siento o creo que deba justificarme. La violencia es otra forma de entretenimiento cinemático. Preguntarme sobre la violencia en mis películas es como pedir a Vincente Minnelli que justifique las secuencias musicales en su cine. Olvide el hecho de que Kill Bill recorra todos los géneros que me chiflan, spaghetti westerns, Kung-fu, samurai… los recorre todos, pero es que la película recorre cada uno de los géneros existentes. Así que, desde el momento en que conoces la historia antes de verla, sabes que es fácil de seguir. En este sentido, la película puede ir por distintas direcciones, pero el espectador siempre está en el camino correcto, porque sabe en todo momento cuál es el objetivo de la historia.
–¿Cree que el personaje de Uma Thurman corre el riesgo de caer antipático al público?
–La interpretación de Uma Thurman es simplemente extraordinaria. No parpadea a la cámara ni un sólo instante en toda la película. Es completamente real, su viaje, su dolor… y no pide comprensión al público. Recuerdo una de las primeras escenas de Vol. II, en la que veremos qué es exactamente lo que ocurre en la iglesia… algunas personas que han podido ver esta escena me han dicho: “Quentin, me ha gustado mucho, y sé que la tienes reservada para Vol. II, pero si yo la viera en Vol. I, creo que me hubiera preocupado mucho más por el personaje de Uma, me hubiera gustado más”. Y mi respuesta es: “Te gusta lo suficiente. No tiene por qué gustarte más. Así está bien”.
–Dice que Vol. II será más tranquila. ¿Será entonces menos violenta?
–Bueno… también es jodidamente violenta, pero no habrá una escena de catorce minutos como el combate de la Casa de Hojas Azules. Una de las grandes diferencias entre Vol. I y Vol. II está explicada al final de esta primera parte, cuando Sonny Chiba dice: “La venganza nunca es un camino recto, es un bosque. Es fácil perderse en él y olvidar por qué has entrado”. Pues Vol. I es el camino recto. Ha sido difícil para ella hacer lo que ha hecho, pero ha hecho exactamente lo que se ha propuesto. Ahora entra en juego el material humano. No todo consiste simplemente en eliminar cabezas de una lista, ahora todo se complica, intervienen otras motivaciones, entramos en el bosque.
Banda sonora tarantiniana
–La elección de la música es marca de la casa en su cine. Siempre resulta interesante y ecléctica. En Kill Bill es asombrosa…
–Gracias… es que para mí música y cine van de la mano. Cuando estoy escribiendo un guión, una de las primeras cosas que hago es encontrar la música de la primera secuencia. No puedo avanzar hasta que la he encontrado. Tengo una habitación en mi casa llena de vinilos y recorro la colección hasta que doy con ella. Esa primera pieza es la que va a darme el ritmo de la película.
–¿Dónde encontró la música de la escena del hospital?
–Proviene de una película titulada The Twisted Nerve, de los hermanos Bowton. Es un thriller del 71, muy, muy bueno, y sabía que esa música iba a funcionar muy bien porque… bueno… yo organizo un festival de cine en Austin, Texas, y siempre reservo la noche del sábado para un “maratón de terror”. Empezamos a las siete de la tarde y terminamos a las nueve o las diez de la mañana. En el primer festival proyectamos The Twisted Nerve, y ese tema se quedó grabado en la mente de cada uno de los espectadores, hasta el punto de que unos tres años después andaba por la calle en Londres cuando un tipo se me acerca y me dice: “Estuve en tu festival de Austin. ¡The Twisted Nerve! Sólo he visto esa película una vez y todavía puedo silbar el tema”. Así que sabía lo potente que es esa pieza.
–¿Podría hablarme de cómo ha dirigido el segmento de animación?
–Sí, claro, ha sido muy divertido. Ya tenía algo de experiencia con la animación, ayudé a diseñar la introducción de Four Rooms y fue algo realmente divertido que hice con Chuck Jones. En Kill Bill no quería simplemente escribir un guión y entregarlo a producción. No, no, esto era importante para mí y además quería divertirme con ello, porque me encanta la animación. El problema es que no sé hacer storyboards, de hecho no sé dibujar y el dibujo es el lenguaje que ellos usan. Así que lo que hice fue escribir un guión muy detallado, muy minucioso, sin dejar ningún fleco suelto, plano por plano, todo contenido visual estaba descrito y conectado con aquello y con lo otro. Luego me reuní con los animadores y durante seis horas interpreté cada plano. Fue algo así como: “aquí ella está colgada de esto, le caen lágrimas, luego sangra”, y así hasta que tuvieron una idea exacta de lo que quería. Después se fueron, dibujaron los storyboard, me los entregaron y les indiqué lo que estaba bien, lo que habían entendido y lo que tenían que mejorar. Lo mejoraron y eso fue todo.
Máximas expectativas
–Hace seis años que estrenó Jackie Brown, ¿está preocupado con las expectativas que se han alimentado respecto a Kill Bill?
–Personalmente prefiero que sea así. Me gusta que haya grandes expectativas. Quiero decir, probablemente lo que más disfruto de esta situación privilegiada en la que me encuentro, que puedo vivir la vida de un artista en la forma de arte más cara del mundo, es que no tengo que trabajar para ganarme la vida. Soy un artista y se me respeta como un artista y mi trabajo se ve desde esa dimensión. Puede ser buen arte o mal arte, pero en cualquier caso la situación es esa, la gente quiere ver mis películas, y en ese aspecto me alegra que el público no se olvide de mí ni de mi cine.
–¿Cómo se enfrenta a la presión?
–Bueno, ése es el nombre del juego. Si no puedes controlar la presión dirigiendo, es que simplemente no puedes con ello. Quizá tengas millones de planos magníficos en tu cabeza, pero si no soportas la presión, simplemente no debes dedicarte a esto. La analogía que yo usaría es la de un cocinero. Puedes preparar un plato para ti o puedes cocinar para tu familia cada día, pero si tienes a cincuenta personas hambrientas al otro lado de la cocina esperando con los cubiertos de plata en la mano, y yo estoy en la cocina removiendo la cazuela y añadiendo esto y lo otro, lo que digo es: “¡Esperad chicos, vais a tener mucho más de lo que imagináis!”. Hace que todo sea más excitante.
»Y cuando se trata de una película como ésta, resulta esencial. Quiero que las expectativas sean máximas. Quiero llevarte más allá, romper las expectativas. De alguna manera, he roto con todo. Es ese tipo de película. Pero en el caso de una película como Jackie Brown, que era mucho más… quizá actuó en mi contra. No hablo de ahora, sino de la noche del estreno. Tiene que acordarse. Las películas no se reducen al fin de semana de su estreno, y desde una perspectiva honesta, probablemente es el periodo de vida más irrelevante de una película, pero la cuestión es que yo no trataba de igualar Pulp Fiction con Jackie Brown. Quería hacer algo menor, un modesto estudio de personajes. Así que si usted estaba esperando Pulp Fiction Part 2, seguramente se sintió decepcionado. Por otra parte, hice Jackie Brown del modo en que siempre sentí que era Rio Bravo, una película que puedo ver cada dos años. Es algo así como si conociera a esa gente. Cuando la ves, ya has superado la trama, así que lo único que puedes hacer es convivir con esos personajes. Es maravilloso.
–¿Podría hablarme de los diálogos? Porque en Kill Bill Vol I. es muy distinto del resto de sus películas…
–La verdad es que Vol. II tendrá mucho más de ese tipo de diálogo por el que me identifica, pero para esta parte no hacía falta ese diálogo pesado. No es fruto de una decisión premeditada, como si quisiera desorientar a la gente, como si me hubiera propuesto cortarme con los diálogos. Es que era algo indicativo de este tipo de película.
–¿Hay más referencias a la cultura pop en Vol. II?
–No, no es sobre la cultura pop. En mis otras películas, los personajes llegan a un lugar, se quedan por ahí y se ponen a hablar, y hay algunos momentos de monólogo. Lo que me gusta especialmente de esta película es que mis diálogos también están en japonés.
Las coreografías de Uma
–¿Hasta qué punto estaban orquestadas las luchas?
–Oh, no podían estar más orquestadas. Pasaron por un montón de estudio y entrenamiento. Pero estudiábamos todas las coreografías y detalles y luego, en el rodaje, hacíamos modificaciones cada día, casi en cada momento. Soy ese tipo de persona, y la verdad es que el coreógrafo Yuen Woo-ping también lo es, y las chicas trabajaban tan bien… especialmente Uma, porque cada una de las otras tuvo que especializarse. Uma no tuvo el privilegio de especializarse en un determinado tipo de lucha. Tuvo que aprenderlas todas y en pocos meses, y lo captó tan bien que además aprendió a coreografiar, así que podía cambiar algo y siempre funcionaba… Woo-ping estaba fascinado. Me decía: “Quentin, en serio, con los actores de Hollywood con los que he trabajado, algunos son muy buenos, pero la mayoría de ellos tienen un movimiento, dos movimientos y corte. Uma puede ejecutar seis movimientos en un mismo plano”.
–Tengo entendido que Jackass ha influido en Kill Bill, ¿es cierto?
–Sí, hay una pelea salvaje entre Daryl Hannah y Uma Thurman que tendrá lugar al final de Vol. II y a su manera se emparenta con la lucha de la Casa de Hojas Azules. No puede igualarla en cuanto a dimensión, pero sí emocionalmente, porque el público habrá esperado largamente esa pelea. Es una lucha brutal en un trailer y las cabezas se golpean una y otra vez contra la pared. Es tan brutal y ellas están tan guapas, que duele mucho más presenciarla. El caso es que no llegaba a ser grotesco, que es lo que yo buscaba. Entonces vi Jackass y encontré lo que le faltaba a la escena. Es repugnante pero es asombroso. Ya lo verán.
Un largo proceso
–¿Es cierto que le ha llevado casi diez años terminar la película?
–No, no, cuando me vino la idea… escribí treinta páginas con la idea básica de la película en el set de Pulp Fiction, pero luego lo deseché. Cuando saqué esa idea de la incubadora, hace unos seis años, es cuando realmente empezó todo.
–¿Hasta qué punto es Uma Thurman su musa?
–No puedo ponerle adjetivos adecuados a lo que siento por Uma como cineasta. Si lo hiciera, sonaría tan vacío que prefiero no hacerlo. Sólo le diré que antes del rodaje se quedó embarazada y yo pensé si debía esperar o buscar otra actriz. Le digo sinceramente que no tenía otra opción. Lo veía de este modo: esta es mi película de samuráis, esta es mi película de mujeres fatales, este es mi spaguetti western y mi película-cómic. Es todo eso y es también mi película Josef Von Sternberg, y si Josef Von Sternberg está listo para rodar Morocco y Marlente Dietrich se queda embarazada, ¡él espera a la Dietrich!
–¿Está trabajando en una épica sobre la II Guerra Mundial?
–Oh, sí, probablemente será lo próximo que haga. Quizá dirija unapelícula modesta antes, pero no estoy seguro.
–¿Va a hacer algo con Robert Rodriguez?
–Eso espero. Tengo muchas ganas. Realmente lo espero.