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El catalán Cesc Gay y su nueva obra, V.O.S

Si los protagonistas de Ficción o En la ciudad se caracterizaban por la contención de sus sentimientos, si lo importante era más lo que callaban que lo que mostraban, en V.O.S. los personajes pasan a la acción. La nueva película de Cesc Gay propone un juego entre realidad y ficción, una combinatoria de amor y amistad, de pequeñas (y grandes) traiciones, del abismo que a veces separa la vida que llevas de la vida soñada. Notodo.com tuvo la suerte de coorganizar, junto a la distribuidora Alta Classics, el preestreno del filme en Madrid y de conversar con el director y una de las actrices, Vicenta Ndongo. Y esto fue lo que salió.

Cesc Gay

Cesc Gay

En el pressbook de V.O.S. puede leerse esta cita de Woody Allen: “La pareja es cuestión de suerte. Sólo un feliz accidente puede conseguir que dos personas que se quieran lleguen a encajar perfectamente las piezas para así poder disfrutar de toda una vida”. En esta línea, hay un momento en la película en que los personajes deciden si la historia debe tener o no un final feliz.

¿Eres pesimista en general respecto a las relaciones personales? ¿Crees que realmente las relaciones de pareja son puro azar?

Cesc Gay: Sí, puro azar, seguro. Otra cosa es que funcione luego o no… Pero no, yo no soy nada pesimista. De todas formas, lo que yo opine personalmente… En mis películas, y en ésta en concreto, no siempre estoy yo detrás opinando lo mismo que piensan los personajes, aunque siempre se dice que en mis películas hay mucho de mí, sobre todo en Ficción. El cine es una gran mentira y a mí me gusta eso, y esta película sirve un poco para darte cuenta de cómo se cuenta una historia y de que es todo una manipulación.

La amistad, las relaciones de pareja, el sexo y la insatisfacción son la materia prima de todas tus películas, aunque en V.O.S. te hayas decantado por darles un tratamiento de comedia. Mirándolo con perspectiva, ¿qué género crees que resulta más efectivo para hablar de estas cosas tan serias?

CG: Ninguno es mejor que otro. Depende de adónde quieras llevar al espectador. Hablábamos antes de Woody Allen. Él lleva toda la vida haciendo películas sobre estos temas desde la ironía y el humor. Pero también están las de Bergman, que hablan un poco de lo mismo y están hechas con toda esa intensidad. Ahí hay una opción del director, que tiene que tener claro el tono de la película, y eso te lleva a un lugar o a otro. En la ciudad y Ficción eran más introspectivas, más contenidas emocionalmente, y la comedia estaba muy controlada. V.O.S. es todo lo contrario. Tenía ganas de hacer una cinta mucho más libre en ese sentido, más divertida.

Ningún género es mejor que otro; depende de adónde quieras llevar al espectador

Da la sensación de que os habéis divertido mucho rodando la película.

CG: Sí. Yo creo que si no te lo has pasado bien haciendo una comedia, es difícil que puedas transmitirle eso al espectador. Para los actores ha sido una especie de fiesta, ya han terminado algo que empezó muy pequeñito (una obra de teatro) y ha terminado siendo una película. Una película que se hizo muy rápido, pequeña de presupuesto, que nos hemos montado casi así en grupo, pero ha funcionado la química y nos lo hemos pasado bien.

Has comentado que lo que te gustó de la versión teatral de V.O.S. fue su puesta en escena y el juego que se establece con el espectador, esa ruptura de la cuarta pared, y que tenías en mente películas como Dogville u Ocho y Medio.

CG: Hubo varias cosas. Por un lado, los actores y Carol López [autora del montaje teatral], cuando hicieron la obra de teatro, tenían todo ese juego constante con el cine. De hecho, la prensa en su momento la describía como una obra muy cinematográfica, cosa que es verdad, en parte por cómo se crearon esas interpretaciones, que eran muy improvisadas, y también porque había constantemente mucho juego sobre el cine, muchos nombres, muchas bromas en torno a eso (se habla de Allen, de Tarantino…). Yo vi otras cosas también, de Fellini, de Von Trier… de Vania en la Calle 42 de Louis Malle… Películas que están entre el mundo del teatro y el de este cine un poco “de mentira”.

¿No tenías miedo de que esas convenciones que son aceptables en teatro resultaran artificiosas en el cine?

CG: Sí, pero trabajar sin riesgo… Yo quería ir hacia ahí porque me parecía interesante, con todo el temor que a veces puedes tener cuando haces cosas que no son lo normal, por así decirlo. Pero tengo la suerte de que V.O.S. no se planteó como una película taquillera, tenía la libertad de hacer un trabajo más personal y puedo confiar en que encuentre mínimamente su público. Es una película, al fin y al cabo, y la sensación teatral la tienes si te cuentan que parte de una obra de teatro; si no, no sé hasta qué punto lo pensarías.

De hecho, si ves la película sin conocer el montaje, resulta difícil imaginar cómo se haría en teatro…

CG: Bueno, en teatro era muy distinta, yo he hecho una adaptación. No le fui tan infiel como en Krámpack, donde me tomé literalmente la libertad de hacer un guión desde cero. Aquí se han respetado las tramas, los personajes, los diálogos… pero la manera en que se cuenta la película, centrada en un rodaje, es nueva.

Tomé como referencia películas que están entre el mundo del teatro y del cine un poco ‘de mentira’

Los diálogos suenan muy frescos y espontáneos. ¿Cuánto hay de improvisación en el trabajo de los actores?

CG: (Risas). No, no, improvisar está vetado. Al menos yo no lo hago nunca. Lo que pasa es que en el proceso de creación de la obra de teatro la autora no escribió un texto, sino que todos los diálogos están creados por los actores, y eso les da una frescura distinta a si se hubieran aprendido un texto ajeno. Entonces, en el rodaje ya los tenían muy interiorizados. Yo creo que esa sensación de improvisación viene un poco de ahí.

Ya que encuentras en el material dramático tanta inspiración para tus películas, ¿no has pensado en dirigir teatro?

CG: Alguna vez, pero yo creo que me pondría muy nervioso. Estar en el teatro cada noche, que si uno se equivoca… Hay una cosa del cine que está muy bien, que es que haces hecho la película y te olvidas. Por otro lado, la idea me atrae. Lo que no sé es si sería capaz de escribir para teatro. Supongo que me animaría más teniendo un texto de salida que me gustara.

Suponemos entonces que nunca vuelves a ver tus películas…

CG: Nunca, nunca. Lo hice con Hotel Room en el Festival de San Sebastián y lo pasé tan mal que decidí no hacerlo más. No paras de pensar: “Esto lo tenía que haber cambiado, aquí me equivoqué…”. Un poco, supongo, como un novelista al que le hacen sentarse a leer su propia novela; seguro que cogería un lápiz y empezaría a cambiar comas… Entonces, no me relajo. Terminas también muy cansado de ver la película, la has visto 50.000 veces.

El reparto de V.O.S. es el mismo que el del montaje de Carol López. ¿Cómo trabajaste con los actores, qué indicaciones les diste para que “se olvidaran” de lo que habían hecho en el teatro?

CG: Cada caso fue distinto. Posiblemente es la película en la que menos he tenido que trabajar ese aspecto. Así como en Ficción o En la ciudad sí que había un trabajo previo importante con los actores, aquí venían ya con una gran labor por su parte. Hicimos una especie de adecuación de cada personaje, porque habían pasado ya cuatro años de su vida desde la obra, había cosas que para el cine yo quería equilibrar… Pero estaba todo muy trabajado ya por su parte.

Me tomo muy en serio la música de las películas y siempre intento que se invierta dinero en ella

En V.O.S., como en casi toda tu filmografía, hay escenas importantes que se desarrollan en torno a la comida o la bebida, y también la música tiene gran protagonismo. Suponemos que esto no es casualidad.

CG: No, soy consciente de la música para mí es algo importante. Igual porque me lo tomo en serio me pasa luego con ocurrió con En la ciudad, que tenía más éxito la banda sonora que la película (risas). Me gusta mucho la música de cine, siempre me la he tomado en serio y he intentado que desde la productora se pudiera invertir dinero en eso, porque es muy cara y es muy complicado comprar música para películas. Tanto con el tema de Nina Simone en V.O.S. como con Nick Cave en Ficción, por ejemplo, las gestiones fueron muy complicadas. Pero yo creo que hay veces en que es mejor invertir en eso que no en otras cosas en las que se gasta dinero a la hora de hacer una película. Y lo de la comida… Es verdad, nunca lo había pensado. Yo creo que eso se generó en En la ciudad, que estaba muy centrada en eso… Pero es verdad que en todas hay buenas cenas, también en Ficción y en V.O.S. Tendré que buscar un patrocinador de algún restaurante o algo así (risas).

En V.O.S. te ríes de la comedia almibarada, en la que todo acaba empachosamente bien y siempre se pone a nevar en el momento adecuado. Como espectador y como cineasta con una visión bastante realista, ¿te fastidian este tipo de películas?

CG: No, no especialmente. Yo soy muy cursi, me encantan las películas románticas. No, no me molestan. Las buenas, claro. En el género de la comedia romántica me parece que se han hecho buenas cosas.

La película está rodada en catalán, castellano y euskera, aunque en algunos cines se proyectará doblada. ¿Qué piensas sobre esto?

CG: Pues qué voy a pensar, que es una pena que exista el cine doblado en general. Nunca voy a ver películas dobladas. Y cuando nos toca a nosotros, pues te sabe mal. Aparte de que la película doblada nunca tiene el interés de la original, evidentemente, yo creo que es una de esas viejas costumbres que ya a nadie le importan pero alguien dice que tienen que seguir existiendo. Yo he dado muchas vueltas en festivales, presentando las películas por muchas ciudades, y te encuentras con que a la gente le gustaría verla en versión original, pero no se la ponen. Persiste una especie de tradición antigua, los exhibidores creen que la gente no irá al cine… Me sabe mal por la gente. Pero ya no con una película mía, sino de cualquiera. Entonces lo que hemos hecho ha sido un doblaje estupendo, nos lo hemos currado muchísimo con los actores y hemos mantenido un cierto trilingüismo, aunque a un nivel más anecdótico.

Fuente: Notodo.com ©