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El pequeño dictador de Macondo

Alvaro Uribe Vélez es el hombre de la hora. El sonado rescate de la rehén estrella de las FARC, Ingrid Betancourt, lo encamina a una casi segura re-reelección. Poco importa en este momento que el parlamento colombiano haya quedado casi desierto, luego de que el escándalo de la “parapolítica” haya barrido con los legisladores que lo apoyaban, investigados por la justicia por sus vínculos con la milicia paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Por Adolfo Rocha

alvaro-uribe-velez“Quienes han hecho elegir a Uribe son las FARC. Si no hubiera FARC, no habría Uribe. Los colombianos votan por Uribe porque están hasta la coronilla de las FARC”.
Ingrid Betancourt en entrevista con el periodista de la BBC Gerardo Lissardy

Tampoco pesan, contra el elevadísimo número de las encuestas de opinión favorables, las objeciones de Corte Suprema de Justicia colombiana a su proyecto re-reeleccionista. Mucho menos, las objeciones que el partido Demócrata de los Estados Unidos, y el mismísimo Barck Obama, hacen a su política de DD.HH. al pedirle explicaciones por la desaparición forzada o el asesinato sistemático de dirigentes sociales, sindicalistas, líderes campesinos e indígenas. Tampoco los 3.000.000 de colombianos que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados contabiliza en ese país como desplazados a raíz de la “guerra sucia” que durante años vienen librando en el campo colombiano el Ejército (con la eficaz colaboración de las AUC) contra las fuerzas guerrilleras, que a su vez tienden a reproducir los métodos de aquello que dicen combatir.

Paradojas de Ingrid, que en el discurso televisado en vivo y en directo luego de su espectacular liberación elogiara al presidente Uribe y su política contra las FARC. No dice lo mismo ya en París, muy lejos de la selva, en charla exclusiva con el periodista de la BBC.

“Yo pienso que Colombia está aislada en la región. Es así. Tiene, de pronto, a Alan García en el Perú, pero definitivamente sí. Pero, bueno, son puentes que se tienen que tender y los demás países de la región tienen que entender que esa es la opción que ha escogido Colombia” - ¿ y cuál es la explicación para Ingrid Betancourt?- “Hay veces que Colombia va en contravía de los demás países de América Latina porque la situación de Colombia es diferente a la de todos los demás. El único país que todavía tiene guerrilla es Colombia y por eso es que estamos en la extrema derecha”.

Ninguna definición mejor que la de la misma Ingrid sobre la naturaleza del gobierno de Álvaro Uribe: extrema derecha.

Ingrid se desmarca ideológicamente de Uribe. “Yo siempre seré de izquierda. Pero no es una izquierda tontarrona ni ingenua. Es decir, yo creo que uno tiene que estar donde la gente sufre, donde uno puede hacer la diferencia”. Y también de la fuerza que la tuvo 6 años cautiva. “A mí me parece, por ejemplo, que las FARC no son de izquierda. A mí me parece que son la extrema derecha de alguna izquierda de otro tiempo prehistórico. Pero de izquierda no son”.

Existe otra interpretación, entre las varias posibles. Las FARC, como la ETA, no comprenden el cambio de época. Ambas organizaciones comenzaron teniendo auténtica base popular. Ambas terminan aisladas de sus bases sociales de origen, repudiadas por sus amigos, y fortaleciendo a los enemigos que dicen combatir. Encerradas en la lógica de la violencia, se olvidan de la política. Practican la inversión del aforismo de Clausewitz: ” la guerra es la continuación de la política por otros medios”.

Nota publicada en  Tiempos modernos