content top

Feminismo: ¿oleada o movimiento ideológico?

Las mujeres canadienses plantean el debate: las mujeres jóvenes, ¿se sienten representadas en el feminismo de la diferencia? ¿Tienen derecho a una renovación que las incluya? Algo semejante ocurre en muchos países. ¿Qué es ser feminista en el siglo XXI? Por Monique Altschul

Recordemos la pregunta que nos planteamos año tras año: ¿es el Encuentro Nacional de Mujeres feminista? ¿Y el “movimiento de mujeres” de Argentina, en toda su diversidad? ¿Son tan feministas mujeres lesbianas, hetero o trans? ¿Hay “temas” del feminismo y por lo tanto se excluyen temáticas nuevas? ¿Qué es ser feminista en el siglo XXI?

feminismo

Se está traduciendo al español Dialogues sur la Troisième Vague Feministe (Diálogos sobre la Tercera Ola Feminista), compilado por Marie Nengeh Mensah, Les éditions Remue-ménage, Canadá. Galerna lo publicará en 2010, como parte de la colección de libros canadienses dirigida por Fernando De Toro y María Fernanda Arentzen.

Marie Nengeh Mensah nos propone un criterio temporal: después de la primera ola de feminismo representado por las sufragistas, cuya principal reivindicación era el voto femenino que prometía la igualdad política de varones y mujeres, llega la segunda ola de los años 60/70, cuando las mujeres concluyen que es imposible instaurar la igualdad dentro de un sistema patriarcal. Estas feministas plantean las situaciones de opresión específicas de las mujeres y de las instituciones que las mantienen: la maternidad, el casamiento, la familia, la heterosexualidad. Según Naomi Wolf el feminismo de la segunda ola es dogmático y esencializa a varones y mujeres, encerrándolos en categorías binarias que fijan los comportamientos sexuales: pasivas/activos, dulces/violentos, etc. La tercera ola propone la deconstrucción de la categoría “mujer”, que había sido la referente única y monolítica de una posición feminista supuestamente dominante, bajo la influencia de las teorías de la posmodernidad, como ser el posestructuralismo, el poscolonialismo o el queer.

La autora advierte que sus jóvenes alumnas encuentran todo tipo de contradicciones. Muchas señalan que, si bien son fervientes defensoras de la igualdad y la sororidad, los grupos feministas las hacen sentir excluidas, que no están a la altura. Al no querer identificarse con versiones anteriores del feminismo – y con feministas de más edad que ellas- comienzan a crear un feminismo que les pertenece y les es afín. Se deja de oír “No soy feminista pero…” y aparece el “soy feminista, pero no exactamente como vos”. La idea de una nueva ola les ofrece la oportunidad de endosar la identidad feminista y, a la vez, participar en un movimiento nuevo. Es con estas alumnas, docentes, militantes, que la autora intenta renovar el discurso feminista, a través de una serie de diálogos de expresiones muy diversas.

La revista Recherches féministes (Investigaciones feministas) publica una crítica al libro. El artículo se llama “Para no ahogarse en la (tercera) ola: reflexiones sobre la historia y la actualidad del feminismo radical”. Estas académicas descreen de la validez de pensar al feminismo en término de “olas”: no aceptan que el movimiento feminista pueda definirse en términos de tiempo o de generaciones, sino en cuanto a corrientes de ideas. El artículo reflota la antigua dicotomía de los dos feminismos: retoma el de la diferencia, o feminismo radical que determina que la sexualidad masculina es agresiva, orientada genitalmente y potencialmente letal; ser mujer implica poseer cualidades positivas, con una sexualidad orientada a las relaciones interpersonales y por lo tanto son mejores que los varones. La heterosexualidad no es natural sino socialmente construida. La convivencia armónica entre mujeres y varones, por ende, imposible. Es un planteo básicamente esencialista, opuesto al del libro de Nengeh.

Las voces que incluye Marie Nengeh Mensah son muy diversas, representan múltiples causas, en una estrategia de recoger pequeñas victorias en vez de perseguir la “gran revolución”. Algunas autoras actúan desde dentro de instituciones feministas para reorientar estrategias de acción hacia una lucha radicalizada contra el triple sistema de opresión: patriarcado, capitalismo y racismo. Otras prefieren actuar desde afuera, pues no se sienten ni escuchadas ni respetadas: por ejemplo las Panteras Rosas. Con mucho humor cuentan cómo organizaron un operativo contra la comercialización de la Marcha del Orgullo Gay y sus lujosas carrozas. Se entrenan para detener a la primera carroza que aparezca, haciendo una cadena con sus muñecas unidas por esposas, inseparables. Esperan a un costado del camino, con disfraces rosas, maquillaje que se derrite bajo el sol de verano…pero la carroza nunca llega. Nos recuerdan el estilo de las Guerrilla Girls de los EEUU, las Mujeres públicas de Buenos Aires, las Fugitivas del desierto de Neuquén o lo que fueron hace unos años LAS CARaMELITAS EN CALZAS o MITOMONAS (1986/92).

Adquieren relevancia temas tales como el medio ambiente, el altermundialismo (Foro Social Mundial), la migración. Existen quienes quieren incluir a los varones en el movimiento de mujeres, como en recientes recomendaciones de las Naciones Unidas. Se recogen las protestas de las mujeres afroamericanas de los EEUU durante la segunda ola. El diálogo sobre “Desafíos gays” reflexiona sobre las apuestas actuales del feminismo, con su interacción con los estudios gays, lesbianos y queer. Se rescata al ciberfeminismo, con su profusión de sitios web, blogs, medios digitales que reemplazarían a tácticas como el boycott a medios comerciales, según Nengeh envejecidas.

Estas jóvenes expresan – juegan- con gran libertad con sus conflictos internos, con sus identidades múltiples: mujeres/feministas, occidentales/orientales, hetero/ lesbianas, madres/putas, opresoras/oprimidas, reconociendo que son un poco de cada cosa y que nada es totalmente blanco o negro.

Resumiendo, el libro incluye a olas y riberas, propone un feminismo “Posvictimario” y de identidades múltiples. Nengeh lo ve como el inicio de nuevos diálogos y pregunta: “el feminismo, para ser auténtico, ¿debe responder a una definición estricta o, más bien, medirse por su potencial subversivo de las realidades opresivas?

(*) Artículo publicado en la revista Mujeres en Política, de la Fundación Mujeres en Igualdad.