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Javiera Mena: una chilena sus esquemas juveniles

“¡Qué dificil es conformar a la gente!” Podría pensar la cantante de soft pop chilena Javiera Mena si hace un repaso entre las notas que salieron sobre ella y los blogs que la tienen como protagonista antes y luego del lanzamiento de su primer disco “Esquemas Juveniles”. Verde aún -apenas acumula 23 años de vida- y con una personalidad por lo pronto llamativa, esta compositora posee una mixtura colorida en sus canciones donde se subraya el cuidado por los arreglos y por la creación de un estilo individual.

Javiera Mena“Su voz es para envasar” acusaba algún pasajero de la web sobre su tono en vivo, porque, dicen, que en los recitales deja un poco que desear, que canta muy despacito. Pero a fin de cuentas ¿Qué tiene eso de malo? ¿Acaso todo cantante debe ser gritón? Varias de las canciones de Javiera parecieran que son para hacerle “noni” a un bebé, entona despacito, suavesito. Muestra una voz que a pesar de parecer limitada en sus comienzos, una vez que pasan varios temas, sin dudas le aportan su sello de encanto. Dueña de un género dentro de su género, elije caminar por lo acústico, recoger algo de folclore para llevarlo hacia lo electrónco sin olvidarse del pop en ningún paso.

“Buenas canciones de sonidos ochentosos a lo muy The Postal Service y Stereolab” exponía otro “bloggero” atento a las influencias de esta niña trasandina. Y de hecho no yerra. Ella habla de sus gustos musicales y habla de estilos como los de Ana Gabriel, Violeta Parra, Sonic Youth, Ace of Base (arrastrado más que nada desde su infancia), Erasure y The Carpenters, entre más. Una sorpresa que trae “Esquemas Juveniles” es el simpático cover (aunque menos de re-versión y más de karaoke) de Daniela Romo “Yo no te pido la luna”. Pero, por sobretodo, lo indiscutible es el lugar que se le abrió en la escena musical: nacida de sonidos indie´s chilenos, ya cruzó Los Andes para tocar durante marzo en Buenos Aires y Córdoba, amparada por el sello local Indice Virgen.

Javiera Mena“Aunque de voz limitada, pero quizás esa impefección le dé cierto encanto, no se le puede negar que ha estudiado para mejorarse” posteaban. Claramente es una de las caracteristicas que descuella de Javiera. No es una niña que agarró el micrófono y se encaprichó con ser una cantante pop. Lejos de eso, su carrera empezó en 2001, cuando merodeaba circuitos de rock under y escenarios amigos que le hacían un lugar. Los años trajeron las oportunidades de tocar junto a las bandas argentinas El Otro yo y Entre Ríos, de participar musicalmente en la película Se Arrienda de Alberto Fuguet. A pesar de nunca haber editado su primer disco, con sus cualidades -sumadas a los años de estudio de composición- logró atraer el interés de Cristián Heyne, el conocido productor de sonidos alternativos, con el que en 2006 lanzó su primer disco. Y de ahí, para arriba.

El último comentario jacta: “Javiera Mena es Javiera Mena. Ese es el rollo. Sin voz perfecta y sin ser la revelación del universo, se agradece su aporte”. Si los temas hacen que te levantes de la silla, que los tararees dos horas después que apagaste el equipo, que te obligen a agarrar ositos y abrazarlos, es porque entraste en el universo Mena, vuelo sin trasbordo a la adolescencia.