content top

La grieta de Doris Salcedo

Es una de las artistas contemporáneas más reconocidas de la escena latina acual. Su muestra reciente en Londres hizo a sus asistentes temblar ante una instalación munumental: una inmensa grieta en el mezzanino del museo ingles: todo un símbolo de los dolores y desencuentros del mundo contemporáneo. Por Magali Tercero desde Londres.

Doris Salcedo

Doris Salcedo

Una grieta de 167 metros de largo parte en dos el Turbine Hall o área de turbinas de la Tate Modern Gallery de Londres. Es la obra más reciente de Doris Salcedo (1958), relevante artista colombiana cuyas obsesiones la llevan, desde hace muchos años, a bordar sobre la violencia, la división entre países y la migración en el mundo globalizado, por dar algunos ejemplos. Uno camina a lo largo y ancho del extenso vestíbulo de la galería londinense siempre llena de jóvenes -llueva, hiele o nieve-, y poco a poco va experimentando -o re-experimentando– vivencias de fisura tanto en la propia vida interior como en la vida externa compartida con la colectividad. Todo ello mientras los niños juegan a introducirse en este espacio que se diría una grieta real partiendo en dos al planeta entero. En realidad la intervención, titulada Shibboleth, es incomprensible para otro sector de espectadores. Es, incluso, un hit anodino (lo cual se entiende pues el arte contemporáneo tiene mucho de hit parade). ¿Cómo va a ser que ésto califique como arte? En hebreo, se afirma en una nota de la agencia de noticias AFP, shibboleth significa no sólo arroyo inundado sino “se refiere a la exclusión de una persona por un grupo”.

UNA MANZANA EN LA OSCURIDAD. Entre 1980 y 1984, la joven artista colombiana Doris Salcedo (1958) hizo una maestría en arte en Nueva York donde -según dijo a Carlos Basualdo en entrevista- eligió a Joseph Beuys (1921-1986) como punto de partida. Y esto se nota no sólo en cierta aridez emocional constante en el material de la obra. “Beuys es muy importante porque encontré la posibilidad de integrar mi conciencia política a la escultura”, dijo Salcedo a Basualdo (puede consultarse en el libro de editorial Phaidon a la venta en México con el nombre de la artista como título). No es raro que Salcedo piense así pues ya ha advertido en otro momento cómo la experiencia humana ha de ser llevada a un espacio colectivo para alejarla de la esfera privada. Sin embargo, está también la influencia de Gordon Matta-Clark (1943-1978), un artista que esta artista les invita a revisitar.

Doris SalcedoEn la Tate Modern hay una sala dedicada a ella donde mesas, sillas, puertas o fragmentos de puertas, armarios e incluso zapatos ponen en su sitio la experiencia de la vida familiar. Es decir, arrojan aquello a primera vista anodino y doméstico al plano de la realidad política. La enfermedad social nace en la familia. Con Salcedo esto suena a una verdad nueva. La grieta, cuidadosamente fabricada a lo largo de cinco semanas en el espacio de la Unilever -la empresa patrocinadora- es el primer trabajo de una artista latinoamericana hecho expresamente para el área de turbinas. “Representa fronteras, la experiencia de los inmigrantes, la experiencia de la segregación, la experiencia del odio racial”, dijo Salcedo. Sin embargo, como ocurre siempre, la obra del artista siempre es más. Los seres humanos estamos hechos de grietas y vivimos remendando las fisuras de la temprana vida familiar. O, después de la madurez, vivimos ocultando la grieta, cada día más visible, de la muerte propia. Como en aquella novela de Clarice Lispector, Una manzana en la oscuridad, donde la protagonista aprende a caminar sin muletas, con sólo dos piernas y sin tabla alguna de salvación ante la neurosis contemporánea. ¡Vaya susto extraordinario!

CUNA DE ACERO. Una pieza suya, la cuna de acero y fierro (sin título), anunciaba ya en 1988 la sensiblidad de la autora en torno a la violencia en la vida familiar. La cuna en particular recuerda a esta cronista algunas piezas de Louise Bourgeois, en apariencia inocentes y domésticas, dolorosamente cargadas de signos sobre la vida con padres y hermanos. El poder del adulto -en un descuido cualquiera cercena lo mejor de un niño- se halla en la obra de estás dos grandes artistas vivas anunciadas a todo lo que da en la discreta marquesina de la fachada de la Tate. 2007 es un año para recordar pues dos mujeres han podido expresarse con elocuencia (sus salas están llenas todo el tiempo) en un lugar muy público. ¿Será, por fin, que el mundo visto desde la feminidad empieza a ser comprendido? Dirán que el arte no tiene sexo, Y no lo tiene. Sólo que Bourgeois y Salcedo toman los objetos de la vida cotidiana para rechazar toda clase de tiranía. La primera vivió las dos guerras mundiales y la segunda conoce perfectamente la Colombia violenta y opresiva. Pertenecer al sexo débil. Eso es fisura y vida agrietada. Pertenecer al sexo fuerte. Eso es fisura también porque la vida nos separa abruptamente de la madre y el padre, de la familia y de nosotros mismos, y nos obliga a construir una grieta en apariencia cómoda para que cada uno ande por la existencia a la manera de Lispector.

(Publicado el 15 de diciembre en el suplemento cultural de Laberinto, en Milenio Diario).