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Music typewriter de Moreno Veloso

Una máquina de escribir música (“Music Typewriter”) es una perfecta definición de lo que supone el parto de Moreno Veloso (a su vez retoño del fabuloso Caetano). Asoma la cabeza con olas “tropicalistas” reposadas, largas y profundas (“Sertão”). Y ya uno se cerciora de que Moreno agarra el instrumento (el que toque: guitarras, pianos verticales, de cola y de juguetes, trompetas, congas, sintetizadores…) con una sonrisa de oreja a oreja.

Todo suena a la partituras de sus sueños. Si golpean la mesa para acompañar al batería el pupitre suena a percusión. Silban la melodía que pide la guitarra y vaya vientos que salpican los acordes. Espíritus lúdicos muy serios rodean a este álbum, compases trascendentes interpretados sin conciencia. Su menú se nutre de las previsiones del “tropicalismo” (bosanova inmortal, procedente de João Gilberto), no defrauda a sus genes (se desinhibe y ataca pensamientos que bien podrían ser paternos) y viaja con el equipaje familiar hacia la electrónica más humana. Con 27 años, este hijo aventajado de una de las tradiciones más inigualables de la historia de la música, ha conseguido escapar de los detractores de consanguinidades y demás “san benitos”. Este hallazgo es parecido en la mejor de las osadías al “Into the sun” de Sean Lennon, otra de esas perlas escondidas en el caparazón de un apellido “peso pesado”. Sólo cambian los lugares donde introducen su escavadora, pero son ambos pozos muy recomendable.

“Deusa de amor”, la segunda del disco, es otra bosa, sólo que con cadencia de blues y una escoba que limpia impurezas y hace de latidos. “Enquanto isso” ataca los contratiempos de lo ‘brasilerio’ contemporáneo. “Eu sou melhor que você” utiliza el sonido como crónica social. “Das partes” empieza a bailar y se asoma a la samba de Lenine. “Arrivederci” presenta Gilberto Gil a James Brown. “Assim” coquetea con ruidos y movimientos de la modernidad, calienta la nevera electrónica. “Paraxó” se viste de lounge, una ocasión de lujo. “Esfinge” rodea acordes rotos en una sublimación de la sutileza. “Rio Longe” repite en guiños, propios, pero de compadreo, con Lenine u Otto. “O livro & o beijo”… dejemos algo virgen para el paladar de sus compradores. Así hasta 14 pétalos de este cosechero ‘gran reserva’