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Nazis y arte degenerado

Por Magalí Tercero, desde Ciudad de México

La historia es conocida. Con el ascenso de Adolf Hitler al poder llegó la condena de la modernidad artística. En decenas de museos fueron retiradas unas 15 mil pinturas de artistas eminentes como Otto Dix y Emil Nolde. La Liga para la Defensa de la Cultura Alemana hizo bien su labor y también confiscó obra a los coleccionistas privados. Hitler, empeñado en poner punto final al “arte degenerado”, exaltó el gran arte alemán de la República de Weimar e insistió en mostrar el nacimiento de una era. El arte estaba corrompido y ni siquiera Rembrandt, Van Gogh, Picasso, Kandinsky o Munch se salvaron. Entre 1927 y 1937 el arte fue calificado no sólo como degenerado sino también como bolchevique y judío. Como todos sabemos, esta purga en los museos –condujo a la exposición titulada “Entartete Kunst” (“Arte degenerado”), con 650 obras seleccionadas y colgadas de la peor manera, con insultos escritos alrededor de ellas.

HitlerParalela a esta humillación pública de los artistas para efectos educativos de la población aria, se hizo una muestra del gran arte alemán según los nazis. A la primera exhibición asistieron unos dos millones de espectadores, tal vez más. A la exposición donde se exaltaba el ideal ario fueron pocos. La censura siempre llama la atención sobre lo que pretende satanizar y es una eficaz propaganda. “Prohibido prohibir”, el lema del Mayo francés, habría irritado mucho a los nazis, también obsesionados con explicaciones ridículas sobre lo nocivo de la música de origen africano porque tendía a hipnotizar al oyente. Más adelante se confiscarían en Francia unas 20 mil obras y, ya encarrerado, Hitler proclamó, a fines de 1940, su derecho a disponer de todas las obras de arte de las regiones ocupadas.

¿Qué pasaba en su cabeza? Hitler fue un aspirante frustrado de la pintura. Su padre se opuso a este sueño después de que la prestigiosa Escuela de Bellas Artes de Viena lo rechazó dos veces. Un biógrafo suyo, Alan Bullock, cuenta como luego de este fracaso el joven Adolf abandonó la ciudad: “es razonable suponer que su orgullo no le permitió enfrentarse a su único amigo… de apellido Kubizek”. De hecho, los psicoanalistas Roberto Merle y Raymond de Saussure, autores de Psicoanálisis de Hitler, han explicado –algo interesante por haber sido rebasado Freud– el porqué de sus odios raciales, su homofobia y sus pulsiones homicidas.

Afirma Saussure: “En los años que preceden a la explosión delirante, los paranoicos viven un período de intensa introversión: ello se confirma con Hitler. Durante su estancia en Viena vive marginado, roído por una constante insatisfacción. En los períodos de mendicidad pasa de un fracaso a otro. Es tímido al punto de no atreverse a vender las tarjetas postales que pinta. [Antes de ir a Viena] confesó su deseo de llegar a ser pintor. Un poco de comprensión habría permitido al guardia aduanero de Braunau [su padre] orientarlo hacia otros intereses. Quería decidir la carrera de su hijo. Contrariado en sus sueños más caros, Hitler manifestó una oposición irreductible. Ese primer combate es grave. Fija unos modos que veremos reaparecer toda su existencia: tozudez y disimulo. Algo se ha quebrado. No es ya el muchacho de fresca sonrisa, no tiene ya esa claridad que animaba su semblante. No será el alumno normal, ávido de saber, que ha sido”. Por eso, sugieren ambos autores, las pinturas fueron quemadas en Berlín en 1939. Otro tanto se subastó para obtener fondos para la propaganda.

Todo esto para contar que algo excepcional surgió de aquella prohibición del hombre no excepcional que fue Hitler según Saussure: la fotografía subjetiva impulsada por Otto Steinert durante los cuarenta y expuesta durante la posguerra. Hitler creó un vacío dominado por la fotografía ortodoxa y el ideal nazi perversamente romántico de la nación pura, pero Steinert y sus colegas renegaron de la patria, la familia y la guerra y retomaron la Escuela de la Bauhaus e hicieron fotografía expresiva, muy creativa, en blanco y negro, y distanciándose experimentalmente de la representación directa. El resultado fue un conjunto de obra soberbia, artística y técnicamente, hoy expuesta en el Antiguo Colegio de San Ildefonso.

FICHA
“Fotografía subjetiva. La contribución alemana. 1948-1963”.
Hasta el 3 de enero de 2010.
Exposición de fotografía organizada por el Instituto de Relaciones con el Extranjero
(Alemania) con 165 obras originales de Robert Hausser, Herbert List, Stefan Moses y otros 19 artistas.
Justo Sierra 16. Centro.
www.sanildefonso.org.mx