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¿Quién mató a Herzog?

Por Magali Tercero desde Ciudad de México

Aunque se le etiqueta como artista conceptual, el destacado brasileño Cildo Meireles (1948) quiere distanciarse de una práctica que él juzga verborreica. “¿Es usted un artista del Sur?”, le preguntaron cuando el rey de España le entregó el Premio Velázquez en 2008. A saber si Meireles captó o no la mayúscula en “Sur” —alusiva a un concepto geopolítico y “geoartístico” planteado por los curadores de hoy—, pero indudablemente se pronunció contra la “globalización, esa palabra que me gusta tan poco, que me suena a una alternativa desesperada para sobrevivir”. Ahora, y a pesar de coincidir con el discurso políticamente correcto del arte contemporáneo oficial, es importante saber que su obra nació del movimiento neoconcreto de los años cincuenta, cuando numerosos artistas reaccionaron contra la gelidez del geometrismo y se encaminaron hacia la creación de experiencia emocional y sensorial. En el trabajo de Meireles no sólo la vista es convocada, también lo son el oído, el olfato y el tacto. En Babel (2001), por ejemplo, una torre levantada con 700 viejos aparatos de radio encendidos en estaciones distintas. O en Volátil, instalación realizada entre 1980 y 1994, un túnel en “U” donde el espectador se desplaza sobre cantidades industriales de talco mientras es asediado por un intenso olor a gas.

Herzog

Proyecto Coca-ColaEste 4 de julio se inauguró en el DF Cildo Meireles, la gran retrospectiva itinerante organizada por la Tate Modern en Londres. Al principio viajaría sólo a Barcelona (MACBA), Houston, Los Ángeles y Ontario, pero como en el catálogo de la Tate que recién llegó a El Péndulo no se menciona como sede nuestra ciudad, suponemos que un acuerdo afortunado la trajo al Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC). El público mexicano podrá conocer mejor al seguidor de Frente, el grupo brasileño integrado por los excepcionales Lygia Clark, Hélio Oiticica y Franz Eissmann. Como Meireles mismo ha dicho: “Oiticica plantea relaciones interesantes entre el sujeto y el objeto. […] Clark trabajaba una especie de terapia basada en la percepción del propio cuerpo. Construía objetos en los que primaban la textura y la temperatura. Hélio también experimentaba con el olor. Crearon un campo de acción muy interesante para los que les seguimos”.

Proyecto Coca-Cola, que formó parte de la serie “Inserciones en circuitos ideológicos” de 1970, es una de sus obras más conocidas. En octubre de 1975 fue asesinado el periodista Wladimir Herzog y Meireles quiso incidir en la realidad de un país donde la versión oficial era el suicidio. Su intención fue “dar voz al individuo aislado”, pues los brasileños no podían hablar de la tortura, por lo que imprimió una pregunta, “¿Quién mató a Herzog?”, en los billetes de cruzeiros de circulación normal.

Herzog

Con otra acción —el célebre Yankees go home! impreso en las botellas vacías de Coca-Cola que volverían llenas al cuerpo social porque el comprador pagaba un importe por ellas— hacía posible la expresión política. Por entonces, según informa Meireles en el catálogo, muchos artistas brasileños estaban empleando materiales de uso diario para llevarlo hasta “un número infinito de personas: el público”. Admirador de Duchamp, el artista quiso trabajar en el sentido opuesto a los ready-mades y usar este modelo de circulación de la mercancía. Afirma él que trabajó influido por La guerra de los mundos de H.G. Wells, leída en radio por Orson Welles y causante del terror colectivo al informar de una invasión alienígena en Nueva York. Digamos para terminar que el artista evita lo panfletario a toda costa. Incluso con A través, gigantesca instalación laberíntica con mallas y cercas donde el piso está cubierto de vidrios: “Yo quería discutir cuestiones que afectaban al arte contemporáneo, el lenguaje, la autoría, la escala, la idea de lugar, las cuestiones formales y al concepto de arte a lo largo de la Historia”. Esta cronista espera ansiosa la exhibición y sólo alimentan su escepticismo un título en El País donde la obra resulta un “arte de peligro y disfrute” y una mención del mismo diario al “espeluznante lavabo del que sale a chorro un líquido rojo”. Ojalá los museógrafos no hayan banalizado la obra de un gran artista.

Cildo Meireles.Retrospectiva itinerante organizada por la Tate Modern.Sedes: Londres, Barcelona, Los Ángeles, Houston, Ontario y la Ciudad de México. Octubre 2008-Febrero 2010.Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC). Salas 1, 2, 3 y 9.Insurgentes Sur 3000, CU. www.muac.unam.mx