content top

Victor Jara descansa en paz

Por Abel Gilbert

«Finalmente, después de 36 años, Víctor puede descansar en paz». Michelle Bachelet fue apenas una más entre los miles y miles de chilenos que ayer le dijeron adios al autor de Te recuerdo Amanda. Jara, que en los años 60 imaginó la eternidad concentrada en cinco minutos –el tiempo de un encuentro amoroso– y en 1973 murió con 44 balazos en el cuerpo, fue velado en la sede de la fundación que lleva su nombre, en la calle Huérfanos. Hubo allí congoja y también celebración de la vida que no calla.

victor jara

«Este Víctor que es nuestro, es de todos nosotros. Creo que es el mejor homenaje que le podemos rendir, ese homenaje al reconocimiento en toda su plenitud», recordó la presidenta, antes de realizar su guardia de honor ante el féretro. Y ese sentido de profunda pertenencia recorre a buena parte de la sociedad chilena. En el rito masivo de despedida volvió a vibrar una de sus cuerdas más sensibles.

«Es un acto de amor y duelo por todos nuestros muertos y también la celebración de la vida de Víctor», dijo su viuda, la inglesa Joan Turner, que estuvo acompañada de sus dos hijas. Los restos de Jara serán hoy nuevamente inhumados en el Cementerio General. A finales de 1973, a Jara lo enterraron en esa misma necrópolis bajo estricta vigilancia del Ejército. Solo dos personas le acompañaron esa vez.

Víctor Jara se ha convertido en algo más que un emblema de la Unidad Popular y los días en los que Salvador Allende quiso conducir pacíficamente al socialismo a su país. El calvario del cantante en el estadio Nacional, pocos días después del golpe, terminó funcionando como uno de los símbolos más ilustrativos de la tragedia que se desencadenó cuando Pinochet asumió el poder.

Meses atrás, el cádaver de Jara fue exhumado para una investigación que ratificó lo que siempre se supo. El compositor, cantante y director teatral no solo fue acribillado a los 41 años. En sus manos habían quedado las huellas de la tortura.

Jara tuvo ayer la ceremonia que los militares le escamotearon. Pero todavía no ha llegado la hora de la justicia. Solo un exconscripto, José Paredes Márquez, ha sido procesado como autor de los disparos. Paredes contó lo que sabía sobre el crimen, convencido de que los tribunales irían en busca de los oficiales superiores. «Yo solo era un pelao (soldado raso), no más», dijo. Pero la investigación se detuvo en él.

Siempre se ha dicho que un militar de rasgos germanos, a quien apodaban El alemán, fue el principal responsable de la desgracia que cayó sobre el cantante. Su rostro es aún un enigma. El Ejército nunca ofreció pistas a los investigadores. Y cuando lo hizo, fue para generar confusión. El fusil que una vez entregó al magistrado Juan Fuentes Belmar y que, se dijo, habría sido usado para perpetrar el asesinato, nunca disparó contra Jara.

Las exequias del autor han tenido lugar días antes de la primera vuelta de las presidenciales. Y en estas horas febriles y políticas, Bachelet subrayó que «lo importante es que sigamos avanzando en verdad y justicia».